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Viernes, 21 de
Diciembre, 2007 Cuando alguien va al médico y dice: "Oigo una voz en mi cabeza" probablemente lo remitirán a un psiquiatra.
El hecho es que, de
forma muy similar,
prácticamente todo
el mundo oye una
voz, o varias voces,
en su cabeza, todo
el tiempo: los
procesos
involuntarios de
pensamiento que
usted no se da
cuenta que puede
detener. Los
monólogos o diálogos
continuos.
Incluso si la voz es
relevante para la
situación del
momento, la
interpretará de
acuerdo con el
pasado. Esto se debe
a que la voz
pertenece a su mente
condicionada, que es
el resultado de toda
su historia pasada
así como del
escenario mental de
la cultura colectiva
que usted heredó.
Así, usted ve y
juzga el presente
con los ojos del
pasado y obtiene una
visión de él
totalmente
distorsionada. No es
raro que esa voz sea
el peor enemigo de
la persona. Muchos
viven con un
torturador en la
cabeza que
continuamente los
ataca y los castiga
y les drena la
energía vital. Esto
causa sufrimiento e
infelicidad así como
enfermedad. Cuando usted escuche esta voz hágalo imparcialmente. Es decir,. no juzgue. No juzgue o condene lo que oye, porque hacerlo significaría que la misma voz ha vuelto a entrar por la puerta trasera. Pronto empezará a darse cuenta de esto: está la voz y estoy yo escuchándola, observándola. Esta comprensión del Yo soy, esta sensación de su propia presencia, no es un pensamiento. Surge de más allá de la mente. Así pues, cuando usted escucha un pensamiento, usted es consciente no sólo del pensamiento, sino de usted mismo como testigo de él. Ha aparecido una nueva dimensión de conciencia. Mientras oye al pensamiento usted siente una presencia consciente ¬-su ser más profundo-¬ más allá o debajo del pensamiento, como quien dice. El pensamiento entonces pierde su poder sobre usted y rápidamente se calma porque usted ya no le da energía a la mente por medio de la identificación con ella. Este es el comienzo del fin del pensamiento involuntario y compulsivo. Cuando un pensamiento pierde fuerza, usted experimenta una discontinuidad en la corriente mental, una brecha de "no mente". Al principio las brechas serán cortas, unos segundos tal vez, pero gradualmente se harán más largas. Cuando ocurren esas rupturas usted experimenta cierta quietud y paz dentro de usted. Es el comienzo de su estado natural de percepción de la unidad con el Ser, que generalmente está oscurecida por la mente. Con la práctica, la sensación de quietud y paz se hará más profunda. De hecho, esta profundidad no tiene fin. También sentirá una sutil emanación de gozo que surge de lo profundo de su interior: el gozo de Ser.
En este estado de
unión interior,
usted está mucho más
alerta, más
despierto que en el
estado de
identificación con
la mente. Usted está
completamente
presente. También
aumenta la
frecuencia de
vibraciones del
campo de energía que
da vida al cuerpo
físico. En lugar de "observar al que piensa" usted puede crear también una brecha en la corriente de la mente simplemente dirigiendo el foco de su atención hacia el Ahora. Vuélvase intensamente consciente del momento presente. Esto es algo profundamente satisfactorio. De esa forma usted aparta la conciencia de la actividad de su mente y crea una brecha de no-mente en la que usted está muy alerta y consciente, pero no pensando. Esa es la esencia de la meditación. En su vida diaria, usted puede practicar esto tomando una actividad rutinaria que normalmente es sólo un medio para un fin y préstele su más completa atención, de modo que se convierta en un fin en sí misma. Por ejemplo, cada vez que usted suba y baje las escaleras en su casa o en su lugar de trabajo, ponga mucha atención a cada paso, a cada movimiento, incluso a su respiración. Esté totalmente presente. O cuando se lave las manos, preste atención a todas las percepciones sensoriales asociadas con la actividad: el sonido y tacto del agua, el movimiento de sus manos, el aroma del jabón y así sucesivamente. O cuando suba a su automóvil, después de cerrar la puerta haga una pausa de unos segundos y observe al flujo de su respiración. Hágase consciente de una sensación de presencia silenciosa pero poderosa, Hay cierto criterio por el que puede medir su éxito en esta práctica: el grado de paz que siente interiormente. Así pues el único paso vital en su camino hacia la iluminación es este: aprenda a dejar de identificarse con su mente. Cada vez que usted crea una brecha en el fluir de la mente, la luz de su conciencia se vuelve más fuerte.
Un día puede que se
sorprenda a sí mismo
sonriendo a la voz
de su cabeza, como
sonreiría ante las
travesuras de un
niño. Esto significa
que ya no se toma
tan en serio el
contenido de su
mente, puesto que el
sentido de usted
mismo no depende de
él. - Eckhart Tolle |