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La educación que le
demos desde niño es
la que lo acompañará
el resto de su vida
Mente Positiva. Cada
niño es un ser único
e irrepetible con
una misión en su
vida
Entienda la actitud
de su pequeño
De Patricia Servin y
Alexis Shaffer
Generalmente el
comportamiento de un
pequeño es porque se
les corta su actitud
natural en su
condición de niño,
los padres quieren
que sea como ellos
creen que debe ser.
Desde luego que esto
con lleva gran
importancia porque
no se pueden dejar a
la deriva, sino
conducirlos por el
buen camino, sin
embargo, lo único
que los niños
necesitan es un
espacio donde puedan
ser precisamente
ellos dice la
sicóloga Alexis
Shaffer.
“Quieren brincar,
correr, gritar… en
un ambiente
protegido de
aceptación hacia lo
que son hoy, no de
demanda hacia lo que
deben de convertirse
el día de mañana.”
Shaffer utiliza una
técnica para tratar
a los pequeños
inquietos a través
de un espacio que ha
nombrado “meditación
para niños”, donde,
dice, se les
proporciona un
espacio que les
permite conocerse y
vivir lejos del
quedar bien o ser
aceptados por los
demás, donde
aprenden a ser ellos
mismos y les ayuda a
canalizar su energía
de una manera muy
natural.
A través de
ejercicios y
creatividad, se les
enseña que sentir
sus emociones no es
malo y, a expresar
lo que venga sin un
juicio, brindándoles
un espacio en el que
pueden ser
simplemente niños
Vuelve a ser un niño
y serás creativo.
Todos los niños son
creativos. La
creatividad necesita
libertad: estar
libre de la mente,
estar libre del
conocimiento, estar
libre de prejuicios.
Una persona creativa
es aquella que puede
intentar lo nuevo.
Cada niño nace con
todas las
capacidades para
volverse creador.
Todos los niños, son
ninguna excepción,
tratan de ser
creadores pero no se
lo permitimos.
Inmediatamente
empezamos a
enseñarles el modo
correcto de hacer
algo.
En algún momento
entre los siete y
los catorce años
sucede un gran
cambio en el niño.
Los sicólogos han
estado investigando
el fenómeno, ¿por
qué sucede? y ¿qué
sucede?
Tenemos dos mentes,
dos hemisferios en
el cerebro. El
hemisferio izquierdo
es el de la mente no
creativa. Sólo puede
hacer algo una vez
que lo haya
aprendido: y lo
puede hacer todo de
un modo muy
eficiente,
perfectamente; es
mecánico. Es el
hemisferio racional,
lógico, matemático.
El hemisferio
derecho es justo lo
opuesto. Es el
hemisferio del caos,
no del orden; es el
hemisferio de la
poesía, no de la
prosa; es el
hemisferio del amor,
no de la lógica.
Tiene una gran
capacidad para la
belleza, tiene una
gran penetración
para la
originalidad; pero
no es eficiente, no
puede ser eficiente.
El hemisferio
derecho está
funcionando cuando
el niño nace; el
hemisferio izquierdo
no está funcionando.
Entonces empezamos a
enseñar al niño, sin
saber, de una forma
acientífica. A
través de los siglos
hemos aprendido el
truco para cambiar
la energía del
hemisferio derecho
al hemisferio
izquierdo, en eso
consiste todo
nuestro aprendizaje.
Desde el jardín de
infancia hasta la
universidad, esa es
toda nuestra
preparación y
nuestra, así
llamada, educación.
En algún momento
entre los siete y
los catorce años
tenemos éxito y el
niño muere.
Entonces el niño
deja de ser salvaje;
se convierte en un
ciudadano. Entonces
aprende el camino de
la disciplina, el
idioma, la lógica,
la prosa. Empieza a
competir en la
escuela, se vuelve
un egoísta, empieza
a aprender todas las
cosas neuróticas que
prevalecen en la
sociedad. Se
interesa más por el
poder, el dinero, y
empieza a pensar
cómo puede educarse
más y volverse más
poderoso. Cómo tener
más dinero, cómo
tener una casa más
grande, y todo
eso... da un giro.
Todos los niños son
creativos.
Foto de la niña
La creatividad
necesita libertad,
los niños necesitan
un espacio donde
puedan ser ellos
mismos, pero sin
dejarlos a la
deriva.
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